Comunicado Purna y Chobentú: “Albada, un nuevo amanecer para el aragonesismo”

13 February, 2016

El aragonesismo ha sufrido en la última década un periodo de decaimiento que le ha llevado a acumular, derrota tras derrota, una cada vez menor influencia social mientras crecía en nuestro país el centralismo y se diluía el viejo autonomismo en el que este movimiento surgió. No podemos hablar del aragonesismo a día de hoy sin reflexionar antes sobre cómo se han desarrollado los acontecimientos y cómo se ha llegado a la triste situación en la que hoy nos encontramos.

Con el inicio de la transición y el estallido de la carrera por la autonomía la hegemonía ideológica estaba claramente decantada de parte del autonomismo. Esto supieron verlo los grandes partidos de régimen que capitanearon gran parte de estas reivindicaciones, aprovechándose de las demandas descentralizadoras que la sociedad aragonesa reclamaba. Aunque el PAR, por entonces fuerza en alza y llamado a ser el más importante partido de nuestro país, optó por la vía lenta de la autonomía, fuerzas críticas y más radicales en sus planteamientos territoriales como el PSA comenzaron a liderar un incipiente aragonesismo político que no era sino el germen de lo que más tarde se convertiría en un verdadero movimiento político capaz de determinar buena parte de la política aragonesa. Sin embargo, ese primer intento del PSA fracasó y en gran medida fue absorbido por un PSOE que adaptaba su discurso a las exigencias nacionales de los y las aragonesas.

De los resquicios de aquel partido socialista aragonés y de la mano de una generación nueva, renovada y sobre un influyente movimiento cultural centrado en lo aragonés nacerá CHA con tres grandes bases, el nacionalismo, el socialismo y el ecologismo, bajo el paraguas de pacifismo democrático, que recoge todo ese aragonesismo sociológico que hasta ahora no tenía expresión propia y definida. Aunque le costará arrancar, CHA cambiará las reglas del juego político en Aragón, dado su carácter joven y enérgico, que conectaba bien con la juventud de los años noventa y con las aspiraciones políticas y sociales del Aragón de la época. Recogiendo la tradición autonomista, renovándola hacia un nuevo aragonesismo, CHA conseguirá entrar con fuerza sin frenar su crecimiento en el contexto favorable del momento. El conflicto del transvase, las luchas en defensa de la tierra contra los pantanos o la defensa de la cultura y la lengua aragonesa le servirán como trampolín llegando a obtener nueve diputados en 2003.

Todo ello se produjo, como decimos, en un contexto de auge cultural y de un interés generalizado por lo aragonés, que en buena medida era la herencia natural del primer autonomismo pero que a finales de la década de los noventa gozaba de gran vigor. La fuerza entonces, como no puede ser de otra manera, la tuvo la gente joven que fueron quienes supieron liderar el proyecto aragonesista y actualizar la ya anquilosada política aragonesa. Al mismo tiempo se consiguió, por primera vez, dar un salto cualitativo y compaginar un mismo movimiento político en el ámbito rural y en el urbano, algo que siempre ha sido determinante en el devenir político de este país. Sin embargo aquello no duró mucho.

A partir de 2004 se puede observar cómo se va produciendo un progresivo deterioro en el seno del movimiento aragonesista y en sus expectativas externas. Si bien inicialmente, fruto de la inercia existente de los años anteriores, no se vió el proceso de decaimiento, se estaban gestando las condiciones que años después mermarían el alcance político del movimiento aragonesista. No hablamos únicamente de la vitalidad de Chunta pero en este periodo ambas cosas difícilmente pueden separarse. Tras la lucha contra el trasvase y la desactivación del conflicto con el Estado (ascenso al poder del zapaterismo) el aragonesismo se quedó huérfano de su mayor activo discursivo y político. Esto hizo que muchas de las contradicciones internas, que hasta entonces habían podido sobrellevarse, saltáran por los aires. En los años de expansión y crecimiento habían entrado a formar parte de CHA muchos sectores, más o menos radicalizados, más reformistas o más obreristas… haciendo del movimiento aragonesista un agente plural y diverso que en buena medida mantenía sus correlaciones estables en el seno del partido que le daba expresión.

Sin embargo, progresivamente las tensiones entre los distintos sectores se fueron acentuaron. El acceso de CHA al gobierno de Zaragoza de la mano del PSOE (algo que no había ocurrido hasta entonces) y el independentismo de Chobenalla (sus juventudes) fue generando polos de tensión entre sectores críticos (Puyalón) y el propio aparato. El futuro de CHA y en buena medida del aragonesismo se jugaría en saber gestionar estas contradicciones. En un momento en el que se está produciendo un evidente salto generacional se produce el apoyo de CHA al proyecto de Expo Zaragoza 2008 al que una parte de las bases aragonesistas se oponían, junto con parte de la izquierda crítica zaragozana. Este hecho acentuará aún más las tensiones internas provocando un proceso de ruptura por el distanciamiento ideológico al que se había llegado entre los diferentes sectores, que comienza con la polémica por la expulsión de Chobenalla, pasa por la escisión de Puyalón y no termina hasta la salida en masa de la última corriente crítica interna que era Cucha y País en 2011. Desde entonces puede decirse que la pluralidad interna en el partido se ve profundamente mermada y desaparecen los referentes sectoriales que antes tenían cabida dentro. Todo ello acompañado de un progresivo desgaste en todos los ámbitos, especialmente marcado por la falta de un más profundo relevo generacional y la pérdida de vigorosidad de los movimientos sociales y culturales vinculados al aragonesismo así como del interés general por lo aragonés.

El final del periodo dulce del aragonesismo vendrá marcado por los malos resultados electorales de 2007. Desde entonces la atomización será la tónica general del movimiento aragonesista, entre unos sectores que se reagrupan al exterior de las siglas tradicionales pero sin llegar a sustituirlas y el aguante estoico de Chunta por mantener viva la imagen de lo que una vez fue. Mientras tanto, los movimientos sociales del aragonesismo cultural decaen inevitablemente: su presencia ideológica, social y cultural se diluye y se produce una pérdida absoluta de liderazgos en el seno del movimiento. Tras la retirada de Labordeta y su posterior fallecimiento, el aragonesismo se queda huérfano y falto de caras referenciales para su movimiento y sus propuestas. La generación que una vez impulsó con su juventud y frescura la primera Chunta no será capaz de sustituir los viejos liderazgos de la Transición. El aragonesismo sociológico y asociativo se queda en los huesos y las divisiones hacen que lo poco que queda no teja relaciones entre sí, como necesariamente necesita un movimiento político renovador. Esto conllevará, a la vez, una pérdida de la referencialidad en el mundo rural agravada por una pérdida de presencia en algunas diputaciones provinciales, unido a la pérdida de liderazgo discursivo e ideológico en la gran ciudad.

Y las cosas no harán sino empeorar cuando, a partir de 2011, se abra un nuevo periodo para el movimiento aragonesista y el soberanismo aragonés en general. La crisis económica y social que expresa el 15M suponen un nuevo golpe de efecto político que trastoca lo que quedaba del aragonesismo político. Si bien hasta entonces dentro de CHA aún se había vivido del “ya vendrán tiempos mejores” y el “construiremos algo nuevo” fuera de ella. El 15M viene a cambiar las coordenadas ideológicas de la población y, en consecuencia, la forma de hacer política retrotrayéndonos a un escenario similar al de la Transición en el que el aragonesismo político no tenía experiencia. Lo que se desencadena tras el 15M es un profundo periodo de movilizaciones y luchas sociales en las calles, que marcan la agenda política y en las que ningún sector del aragonesismo podrá influir de manera determinante. Ni CHA, ni Puyalón podrán liderar estas luchas debido a muy diversas razones. Cuando aparece la dicotomía entre la nueva y la vieja política inevitablemente el aragonesismo, otrora el ilusionante y renovador proyecto del cambio, pasa a formar parte de lo viejo. El aragonesismo deja de estar definitivamente de moda. La falta de proyección social, ideológica y cultural determinarán una mayor y creciente influencia de la política española sobre la aragonesa, poniendo en serio peligro nuestro sistema de partidos. El auge del anticatalanismo pondrá de relieve la falta de una agenda política propiamente aragonesa, algo que será clave en el retroceso del aragonesismo como opción política protagonista en el devenir social. Y así, con atomización, falta de comprensión y separación, se llega hasta nuestros días donde el aragonesismo ha retrocedido a niveles históricos y no tiene visos de mejorar en el futuro. La crisis generacional e ideológica es tal que pone en peligro la misma supervivencia del movimiento político del que formamos parte.

Esta es, grosso modo y con muchos matices, la visión que nosotros, como jóvenes militantes de este movimiento, tenemos de los acontecimientos e historia que nos ha llevado hasta aquí sin que por ello cunda en nosotros el desánimo. Desde diferentes procedencias ideológicas y diferentes sectores del aragonesismo entendemos que nos une un proyecto común que es Aragón y para el cual hemos de reconstituir el movimiento. Valga nuestra pluralidad para demostrar que es posible entenderse y poner las bases de un futuro diferente a lo que lleva ocurriendo los últimos diez años y para ello proponemos algunos cambios urgentes y necesarios.

La reconstitución de lo que hasta ahora hemos conocido como “aragonesismo político” o movimiento aragonesista precisa necesariamente una renovación generacional, que no olvide todo lo que se ha hechos hasta ahora, para bien y para mal, pero que prime el relevo generacional especialmente en un momento en el que ser joven es un activo público de primer nivel para la acción política. Consideramos necesario superar la ruptura generacional que se ha producida en el seno del movimiento aragonesista. Por otro lado, el nuevo aragonesismo ha de tender a dar respuesta a los nuevos retos políticos de nuestro presente, a saber, al vaciamiento del poder en los estados y las instituciones, que han sido suplantadas por otras de carácter supranacional, es decir, apostar por la Europa de los Pueblos. Así pues, el nuevo aragonesismo ha de configurar un movimiento soberanista que reivindique el derecho de los pueblos a decidir sobre sus propios asuntos, incluyendo aquí todos los diferentes puntos de vista en defensa de la soberanía del pueblo aragonés frente al proceso globalizador que ha provocado el vaciamiento de competencias y soberanía de los viejos estados europeos.

Se ha de constituir un aragonesismo o un soberanismo abierto e incluso, no excluyente, que no se centre en sus dinámicas identitarias ni aspire a representar o movilizar únicamente una parte de la población aragonesa. El nuevo aragonesismo ha de tender a ser un discurso para la mayoría de aragoneses y aragonesas. Nuestra lucha es la de toda la población de esta tierra porque las cosas que pedimos y que queremos construir con el sentir común para la práctica totalidad de sus habitantes. El aragonesismo se hace excluyente, como todo tipo de políticas cuando se centra en sus etiquetas propias y excluye al resto con aires de superioridad. No se trata de abandonar las ideas de izquierda y nacionalismo, sino que de lo que se trata es de no hacer de ello la razón principal por la que te apoyen o no. Se trata de que tu diagnóstico  sea compartido por el resto de la sociedad y tus propuestas aplaudidas.

Debemos ser capaces de alcanzar acuerdos internos estables, duraderos y que se respeten en torno a la cuestión lingüística, pues ningún movimiento aragonesista puede tener futuro de manera unitaria si no tiene su correlato en un movimiento cultural y lingüístico también unificado que discurra paralelamente y sea igualmente potente.

El nuevo movimiento aragonesista o soberanista ha de trabajar desde el minuto cero la cuestión feminista y no como una mera marca o eslogan vacío. La tremenda masculinización que sufre el aragonesismo es consecuencia de una falta por el interés real en las cuestiones de la mujer y la falta de interés por tratar de incluirlas en sus tomas de decisiones y procesos internos. Las mujeres han de poder sentirse partícipes en este nuevo aragonesismo y el nuevo discurso e imagen de su política ha de tratar de aunar a los y las aragonesas en torno al vector feminista.

Debe crearse una academia de la lengua plural, que supere la división de las grafías y se centre en la cuestión del modelo lingüístico, en su conservación y desarrollo, con acuerdos vinculantes para el conjunto del movimiento.

Y no hay mejor manera de que sea aplaudido nuestro discurso que mejorando la comunicación, adaptándose a las nuevas formas de comunicación y redes sociales y mediante un sistema de contrapropaganda con medios de comunicación propios. Esto irá necesariamente ligado a la cuestión de la regeneración interna del movimiento, a su renovación generacional y al cambio en la imagen y en el significado de sus principios políticos básicos, para que “aragonesismo” deje de significar algo añejo y “soberanismo” deje de ser una palabra malsonante. Debemos invertir en la creación de liderazgos político-sociales, sin que estemos diciendo que haya que crear un líder al que adorar sino crear el instrumento para la producción de liderazgos y personas referenciales ante la sociedad aragonesa. Esto pasa por el necesario debate interno en el movimiento, con el cual además se refresca y actualiza constantemente el movimiento con lugares de encuentro común y de relaciones, pero también en la presencia mediática y pública encaminada estratégicamente a incrementar la referencialidad.

Es la hora de que todo aquel que sienta el aragonesismo se movilice para construir un movimiento joven, plural y participativo en el que no se excluye a nadie independientemente de las siglas bajo las que luche.

Fdo: Purna

Chobentú aragonesista

aragonés

Albada, un nuevo amaneixer ta l’aragonesismo

L’aragonesismo ha sufriu en la zaguer decada un periodo de decaimiento que l’ha menau a amanyotar, redota sin atra, una cada vez menor influencia social entre que creixeba en lo nuestro país lo centralismo y s’amortaba lo viello autonomismo an que iste movimiento naixió. No podemos parlar de l’aragonesismo a diya de hue sin pensar-nos antis de cómo s’han desarrollau los feitos y cómo somos plegaus en la triste situación en la que hue mos trobamos.

Con l’inicio d’a Transición y l’estallido d’a carrera per l’autonomía la hechemonía ideolochica yera clarament afavorindo a l’autonomismo. Isto sabioron viyer-lo los grans partius de rechimen que lideroron gran parti d’istas reivindicacions, aprofitando-se d’as demandas descentralizadoras que la sociedat aragonesa reclamaba. Encara que lo PAR, alavez creixendo y clamado a estar lo partiu més important d’o nuestro país, fue per la vía lenta de l’autonomía, fuerzas criticas y més radicals en los suyos planteamientos territorials como lo PSA prencipioron a liderar un incipiente aragonesismo politico que no yera sino lo chermen d’o que més tardi se tornaría en un verdadero movimiento politico capaz de determinar buena parti d’a politica aragonesa. Manimenos, ixe primer intento d’o PSA fracasó y en gran mida estió absorbiu per un PSOE  que cambiaba lo suyo discurso a las demandas nacionals d’os y las aragonesas.

D’os rescicios d’aquell partiu socialista aragonés y d’a man d’una cheneración nueva, renovada y con un influyent movimiento cultural centrau en l’aragonés naixerá CHA con tres grans bases, lo nacionalismo, lo socialismo y l’ecolochismo, baixo lo bateaguas de pacifismo democratico, que arrocla tot ixe aragonesismo sociolochico que dica agora no teneba exprisión propia y definida. Encara que le costará marchar entabant, CHA cambiará las reglas d’o chuego politico en Aragón, dau lo suyo carácter choven y enerchetico, que connectaba bien con la chovenalla d’os anyos noventa y con las aspiracions politicas y socials de l’Aragón d’a epoca. Pillando la tradición autonomista, renovando-la enta un nuevo aragonesismo, CHA aconseguirá dentrar con fuerza sin aturar lo suyo creiximiento en lo contexto favorable d’o momento. Lo conflicto d’o tescole, las luitas en defensa d’a tierra cuentra los entibos y la defensa d’a cultura y la lengua aragonesa le farán un espientón aconseguindo nueu diputaus en 2003.

Tot ixo estió, como decimos, en un contexto en lo que lo cultural y lo intrés cheneralizau per l’aragonés yera en pompa, que en buena parti yera un herencio natural d’o primer autonomismo pero que en zaguers anyos d’a década d’os noventa teneba una gran vigor. La fuerza alavez, como no puet estar d’una atra manera, la tenió la chent choven que estioron qui sabioron liderar lo prochecto aragonesista y actualizar la politica aragonesa. A lo mesmo tiempo s’aconsiguió, per primer vez, fer un blinco qualitativo y compachinar un mesmo movimiento politico en l’ambito rural y en l’urbano, una cosa que de cutio ye estada determinant en l’esdevenir politico d’iste país. Sindembargo no duró guaire.

A partir de 2004 se puet viyer como se va producindo china chana un deterioro en lo seno d’o movimiento aragonesista y en las suyas espectivas externas. Si bien en un principio, fruito d’a inercia que i habeba d’os anyos anteriors, no se viyó lo proceso d’afogamiento, se yeran creando las condicions que anyos dimpués mermarían l’alcance politico d’o movimiento aragonesista. No parlamos només d’a vitalidat de Chunta pero en iste periodo las dos cosas malament pueden deseparar-se. Dimpués d’a luita cuentra lo trescole y la desactivación d’o conflicto con l’Estau (plega en lo poder lo zapaterismo) l’aragonesismo quedó popiello d’o suyo mas gran activo discursivo y politico. Isto fació que muitas contradiccions internas, que dica alavez heban puesto salvar-se, surtisen y lo metesen tot como un pial. En los anyos d’expansión y creiximiento yeran dentraus a formar parti de CHA muitas sectors, més u menos radicalizaus, més reformistas u més obreristas… fendo d’o movimiento aragonesista un exercito plural y diverso que en buena mida manteniba las suyas correlacions estables dintro d’o partiu que le daba exprisión.

Manimenos, china chana las tensions entre los diferents grupos se fueron accentuando. La entrada de CHA en lo gubierno de Zaragoza d’a man d’o PSOE (bella cosa que no heba ocurriu dica alavez) y lo independentismo de Chobenalla (la suya organización chovenil) fue creando polos de tensión entre los laus criticos (Puyalón) y lo propio aparato. Lo futuro de CHA y en buena medida de l’aragonesismo decidiría en saber chestionar istas contradiccions. En un inte en lo que se ye producindo un claro cambio cheneracional se produce l’amparo de CHA a lo prochecto d’Expo Zaragoza 2008, que una parti d’as bases aragonesistas s’oposaban, chunto con parti d’a ezquierda critica zaragozana. Iste feito fará encara més grans las tensions internas provocando un proceso de ruptura per lo distanciamiento ideolochico en lo que se yera plegau entre los diferents sectors, que prencipia con la polemica expulsión de Chobenalla, contina per la escisión de Puyalón y no acaba dica la salida en masa d’a zaguer corrient critica interna que yera Cucha y País en 2011. Dende alavez puet decir-se que la pluralidat interna en lo partiu se mata y desapareixen los referents sectorials que antis i teneban cabida. Tot ixo acompanyau d’un progresivo desgaste en totz los costaus, especialmente marcau per la falta d’un profundo relevo cheneracional y la perdida de vigorosidat en los movimientos socials y culturals cercanos a l’aragonesismo tanto como d’o intrés cheneral per l’aragonés.

Lo final d’o periodo dulce de l’aragonesismo vendrá marcau per los mals resultaus electorals de 2007. Dende alavez l’atomización será la tonica cheneral d’o movimiento aragonesista, entre unas sectors que s’achuntoron difuera d’as siglas tradicionals pero sin plegar en cambiar-las y l’aguante estoico de Chunta per mantener viva la imachen d’o que una vez estió. Mientres tanto, los movimientos socials de l’aragonesismo cultural s’amortan inevitablement: las suya presencia ideolochica, social y cultural se diluye y se produz una perdida absoluta de liderazgos en lo seno d’o movimiento. Dimpués d’a retirada de Labordeta y la suya posterior muerte, l’aragonesismo se queda popiello y falto de caras referencials pa lo suyo movimiento y las suyas propuestas. La cheneración que una vez espientó con la suya choventut y frescura la primera Chunta no será capaz de sustituir los viellos liderazgos d’a Transición. L’aragonesismo sociolochico y asociativo se queda en los uesos y las divisions fan que lo poco que en queda no faiga relacions entre sí, como necesariament aprecisa un movimiento politico renovador. Isto fará, de vez, una perdida d’a referencialidat en lo mundo rural engriviada per una perdida de presencia en bella diputación provincial, uniu a la perdida de liderazgo discursivo y ideolochico en la gran ciudat.

Y las cosas no farán sino que empiorar quan, a partir de 2011, s’ubra un nuevo periodo pa lo movimiento aragonesista y lo soberanismo aragonés en cheneral. La crisis economica y social que exprisaba lo 15M son un nuevo golpe d’efecto politico que trastoca lo que quedaba de l’aragonesismo politico. Si bien dica alavez dintro de CHA encara s’heba viviu d’o “ya vendrán tiempos millors” y lo “construyiremos bella cosa nueva” difuera d’ella. Lo 15M cambea las coordenadas ideolochicas d’a población y, como conseqüencia, la manera de fer politica retrotrayendo-nos ta un escenario parellano a lo d’a Transición an que  l’aragonesismo politico no teneba experiencia. Lo que se desencadena dimpués d’o 15M ye un luengo periodo de movilizacions y luitas socials en las carreras, que marcan l’achenda politica y en las que garra sector de l’aragonesismo podrá influyir de manera determinant. Ni CHA, ni Puyalón podrán lider istas luitas per prou diversas razons. Quan apareixe la dicotomía entre la nueva y la viella politica inevitablement l’aragonesismo, ilusionant y renovador prochecto d’o cambio, pasa a estar parti d’o viello. L’aragonesismo deixa d’estar definitivament de moda. La falta de prochección social, ideolochica y cultural determinarán una mayor y cada vez més gran influencia d’a politica espanyola sobre l’aragonesa, metendo en serio periglo lo nuestro sistema de partius. Estando en pompa l’anticatalanismo meterá de relieve la falta d’una achenda politica propiament aragonesa, bella cosa que será clau en lo retacule de l’aragonesismo como opción politica protagonista en l’esdevenidero social. Y asinas, con atomización, falta de comprensión y deseparación, se plega dica los nuestros diyas a on l’aragonesismo ha retaculau a nivels historicos y no fa cara d’amillorar en lo futuro. La crisis cheneracional y ideolochica ye tal que mete en periglo la mesma supervivencia d’o movimiento politico d’o que somos parti.

Ista ye, grosso modo y con muitos matices, la visión que nusatros, como chovens militants d’iste movimiento, tenemos d’os feitos y historia que mos ha menau dica aquí sin que per ixo mos ne desanimenos. Dende diferents procedencias ideolochicas y diferents laus de l’aragonesismo entendemos que mos une un prochecto común que ye Aragón y pa lo qual hemos de reconstruyir lo movimiento. Ye prou la nuestra pluralidat pa contrimostrar que ye posible entender-se y meter las bases d’un futuro diferent a lo que leva ocurrindo los zaguers diez anyos y pa ellos proposamos bell cambio urchent y necesario.

La reconstirución d’o que dica agora hemos conoixiu como “aragonesismo politico” u movimiento aragonesista amenista una renovación cheneracional, que no oblide tot lo que s’ha feito dicha agora, pa bien y pa mal, pero que priorice lo relevo cheneracional especialment en un momento en lo que estar choven ye un activo publico de primer nivel pa l’acción politica. Mos pensamos que ye necesario superar la ruptura cheneracional que s’ha produciu en lo seno d’o movimiento aragonesista. Per atro costau, lo nuevo aragonesismo ha de tender a dar rispuesta a los nuevos retos politicos d’o nuestro present, a saber, lo vaciamiento de poder en los estaus y las institucions, que son estadas suplantadas per una atras de carácter supranacional, ye decir, apostar per la Europa d’os Pueblos. Per tot ixo, lo nuevo aragonesismo ha de configurar un movimiento sobiranista que reivindique lo dreito d’os pueblos  a decidir arredol d’os suyos afers propios, incluyindo aquí totz los diferents puntos de vista en defensa d’a soberanía d’o pueblo aragonés debant lo proceso globalizador que ha prevocau lo vaciamiento de competencias y soberanía de viellos estaus europeos.

S’ha de construyir un aragonesismo u un sobiranismo ubierto y mesmo, no excluyente, que no se centre en las suya dinamicas identitarias ni aspire a representar u movilizar només a una parti d’a población aragonesa. Lo nuevo aragonesismo ha de tender a estar un discurso pa la mayoría d’aragoneses y aragonesas. La nuestra luita ye la de toda la población d’ista tierra perque las cosas que demandamos y que queremos construyir con lo sentir común pa quasi totz los suyos habitants. L’aragonesismo se fa excluyente, como tot tipo de politicas quan se centra en las suyas etiquetas propias y excluye a la resta con aires de superioridat. No se tracta d’abandonar las ideyas d’ezquierda y nacionalismo, sino que d’o que se tracta ye de no fer-ne la razón principal per la que t’amparen u no. Se tracta que lo tuyo diagnostico siga compartiu per la resta d’a sociedat y las tuyas propuestas aplaudidas.

Hemos d’estar capaces de plegar en acuerdos internos estables, duraders y que se rispeten arredol d’a qüestión lingüistica pos garra movimiento aragonesista puet tener futuro de forma unitaria si no tiene lo suyo correlato en un movimiento cultural y lingüistico tamién unificau que marche paralelament y siga igualment potent.

Lo nuevo movimiento aragonesista u soberanista ha de treballar dende lo minuto cero la cuestión feminista y no como una mera marca u eslogan vuedo. La masculinización de tot que sufre l’aragonesismo ye conseqüencia d’una falta per lo intrés real en las qüestions d’a muller y la falta d’intrés per tractar d’incluyir-las en las suyas presas de decisions y procesos internos. Las mullers han de poder sentir-se participes en iste nuevo aragonesismo y lo nuevo discurso y imachen d’a suya politica ha de tractar d’achuntar a los y las aragonesas arredol d’a vector feminista.

Ha de crear-se una academia d’a lengua plural, que supere la división d’as grafías y se centre en la qüestión d’o modelo lingüistico, en la suya conservación y desarrollo, con acuerdos vinculants pa lo conchunto d’o movimiento.

Y no i hai millor manera que siga aplaudiu lo nuestro discurso que amillorando la comunicación, adaptando-se a las nuevas formas de comunicación y retz socials y mediante un sistema de contrapropaganda con medios de comunicación propios. Isto irá a fe a fe chunto a la cuestión d’a recheneración interna d’o movimiento, a la suya renovación cheneracional y a lo cambio en la imachen y en lo significau d’os suyos principios politicos basicos, pa que “aragonesismo” deixe de significar bella cosa de fa milenta d’anyos y “sobiranismo” deixe d’estar una parola malsonant. Hemos d’invertir en la creación de liderazgos politico-socials, sin que sigamos dicindo que calga crear un líder a lo que adorar sino crear la ferramenta pa la producción de liderazgos  y personas referencials debant la politica aragonesa. Isto pasa per lo necesario debat interno en lo movimiento, con lo qual amés se refresca y actualiza constantement lo movimiento con puestos de trobada común y relacions, pero tamién en la presencia mediatica y publica encaminada estratechicament a incrementar la referencialidat.

Ye la hora de que tot aquel que sienta l’aragonesismo se movilice pa construyir un movimiento choven, plural y participativo an que no s’excluye a garra persona independientement d’as siglas baixo las que luite

catalá

Albada, un nou clarejar per a l’aragonesisme

 

L’aragonesisme ha patit en la darrera dècada un període de decaïment que l’ha portat a acumular, derrota rere derrota, una cada vegada menor influència social mentre creixia al nostre país el centralisme, i es diluïa el vell autonomisme on aquest moviment va sorgir. No podem parlar de l’aragonesisme a avui dia sense reflexionar abans sobre com s´han desenvolupat els esdeveniments i com s’ha arribat a la trista situació en la qual avui ens trobem.

Amb l’inici de la transició i l’esclat de la cursa per l’autonomia, l’hegemonia ideològica estava clarament decantada de part de l’autonomisme. Això van saber veure-ho els grans partits del règim que van capitanejar gran part d’aquestes reivindicacions, aprofitant-se de les demandes descentralitzadores que la societat aragonesa reclamava. Tot i que el PAR, en aquells dies una força en alça i cridat a ser el més important partit del nostre país, va optar per la via lenta de l’autonomia, forces crítiques i més radicals en els seus plantejaments territorials com el PSA van començar a liderar en incipient aragonesisme polític que no era sinó el germen del que més tard es convertiria en un veritable moviment polític capaç de determinar bona part de la política aragonesa. No obstant, aquest primer intent del PSA va fracassar i en gran mesura va ser absorbit per un PSOE que adaptava el seu discurs a les exigències nacionals dels i les aragoneses.

De les escletxes d’aquell partit socialista aragonès i de la mà d’una generació nova, renovada i sobre un influent moviment cultural centrat en el aragonès naixerà CHA amb tres grans bases, el nacionalisme, el socialisme i l’ecologisme, sota el paraigües de pacifisme democràtic, que recull tot aquest aragonesisme sociològic que fins ara no tenia expressió pròpia i definida. Encara que li costarà arrencar, CHA canviarà les regles del joc polític a Aragó, donat el seu caràcter jove i enèrgic, que connectava bé amb la joventut dels anys noranta i amb les aspiracions polítiques i socials de l’Aragó de l’època. Recollint la tradició autonomista, renovant-la cap a un nou aragonesisme, CHA aconseguirà entrar amb força sense frenar el seu creixement en el context favorable del moment. El conflicte del transvasament, les lluites en defensa de la terra contra els pantans o la defensa de la cultura i la llengua aragonesa li serviran com a trampolí arribant a obtenir nou diputats al 2003.

Tot això es va produir, com diem, en un context d’auge cultural i d’un interès generalitzat pel aragonès que en bona mesura era l’herència natural del primer autonomisme però que a la fi de la dècada dels noranta gaudia de gran vigor. La força, llavors, com no pot ser d’altra manera, la va tenir la gent jove que van ser els qui van saber liderar el projecte aragonesista i actualitzar la ja anquilosada política aragonesa. Alhora es va aconseguir, per primera vegada, fer un salt qualitatiu i compaginar un mateix moviment polític en l’àmbit rural i en l’urbà, cosa que sempre ha estat determinant en l’esdevenir polític d’aquest país. Tot i que allò no va durar molt.

A partir de 2004 es pot observar com es va produint un progressiu deteriorament en el seny del moviment aragonesista i en les seves expectatives externes. Si bé inicialment, fruit de la inèrcia existent dels anys anteriors, no es va veure el procés de decaïment, s’estaven gestant les condicions que anys després minvarien l’abast polític del moviment aragonesista. No parlem únicament de la vitalitat de Chunta, però en aquest període les dues coses difícilment poden separar-se. Després de la lluita contra el transvasament i la desactivació del conflicte amb l’Estat (ascens al poder del zapaterisme), l’aragonesisme es va quedar orfe de la seva major actiu discursiu i polític. Això va fer que moltes de les contradiccions internes, que fins llavors havien pogut suportar, saltessin pels aires. En els anys d’expansió i creixement havien entrat a formar part de CHA molts sectors, més o menys radicalitzats, més reformistes o més obreristes… fent del moviment aragonesista un agent plural i divers que en bona mesura mantenia les seves correlacions estables en el sí del partit que li donava expressió.

Tot i això, progressivament les tensions entre els diferents sectors es van anar accentuant. L’accès de CHA al govern de Saragossa de la mà del PSOE (cosa que no havia passat fins aleshores) i l’independentisme de Chobenalla (les seves joventuts) va anar generant pols de tensió entre sectors crítics (Puyalón) i el mateix aparell. El futur de CHA i en bona mesura de l’aragonesisme es jugaria a saber gestionar aquestes contradiccions. En un moment en què s’està produint un evident salt generacional es produeix el suport de CHA al projecte d’Expo Saragossa 2008 al qual una part de les bases aragonesistes s’oposaven, juntament amb part de l’esquerra crítica saragossana. Aquest fet accentuarà encara més les tensions internes provocant un procés de ruptura pel distanciament ideològic al qual s’havia arribat entre els diferents sectors, que comença amb la polèmica per l’expulsió de Chobenalla, passa per l’escissió de Puyalón i no acaba fins a la sortida en massa de l’última corrent crítica interna que era Cucha i País el 2011. Des d’aleshores, es pot dir que la pluralitat interna al partit es veu profundament minvada i desapareixen els referents sectorials que abans tenien cabuda a dins. Tot això acompanyat d’un progressiu desgast en tots els àmbits, especialment marcat per la falta d’un més profund relleu generacional i la pèrdua de vigorositat dels moviments socials i culturals vinculats al aragonesisme així com de l’interès general per l’aragonès.

El final del període dolç del aragonesisme vindrà marcat pels dolents resultats electorals de 2007. Des de llavors l’atomització serà la tònica general del moviment aragonesista, entre uns sectors que es reagrupen a l’exterior de les sigles tradicionals però sense arribar a substituir-les i l’aguant estoic de Chunta per mantenir viva la imatge del que una vegada va ser. Mentrestant, els moviments socials de l’aragonesisme cultural decauen inevitablement: la seva presència ideològica, social i cultural es dilueix i es produeix una pèrdua absoluta de lideratges en el seny del moviment. Després de la retirada de Labordeta i la seva posterior mort, l’aragonesisme es queda orfe i mancat de cares referencials per al seu moviment i les seves propostes. La generació que una vegada va impulsar amb la seva joventut i frescor la primera Chunta no serà capaç de substituir els vells lideratges de la Transició. El aragonesisme sociològic i associatiu es queda en els ossos i les divisions fan que el poc que queda no teix relacions entre si, com necessàriament necessita un moviment polític renovador. Això comportarà, alhora, una pèrdua de la referencialitat en el món rural agreujada per una pèrdua de presència en algunes diputacions provincials, unit a la pèrdua de lideratge discursiu i ideològic a la gran ciutat.

I les coses no faran sinó empitjorar quan, a partir del 2011, s’obri un nou període per al moviment aragonesista i el sobiranisme aragonès en general. La crisi econòmica i social que expressa el 15M suposen un nou cop d’efecte polític que capgira el que quedava de l’aragonesisme polític. Si bé fins llavors dins de CHA encara s’havia viscut del “ja vindran temps millors” i el “construirem una cosa nova” fora d’ella. El 15M ve a canviar les coordenades ideològiques de la població i, en conseqüència, la forma de fer política retrotraient-nos a un escenari similar al de la Transició en què l’aragonesisme polític no tenia experiència. El que es desencadena després del 15M és un profund període de mobilitzacions i lluites socials als carrers, que marquen l’agenda política i en les que cap sector de l’aragonesisme podrà influir de manera determinant. Ni CHA, ni Puyalón podran liderar aquestes lluites a causa de raons molt diverses. Quan apareix la dicotomia entre la nova i la vella política, inevitablement l’aragonesisme, en altre temps el il·lusionant i renovador projecte del canvi, passa a formar part del vell. El aragonesisme deixa d’estar definitivament de moda. La manca de projecció social, ideològica i cultural determinaran una major i creixent influència de la política espanyola sobre l’aragonesa, posant en perill el nostre sistema de partits. L’auge de l’anticatalanisme posarà en relleu la manca d’una agenda política pròpiament aragonesa, cosa que serà clau en el retrocés de l’aragonesisme com a opció política protagonista en l’esdevenir social. I així, amb atomització, falta de comprensió i separació, s’arriba fins als nostres dies on l’aragonesisme ha retrocedit a nivells històrics i no té aspecte de millorar en el futur. La crisi generacional i ideològica és tal que posa en perill la mateixa supervivència del moviment polític del qual formem part.

Aquesta és a grosso modo i amb molts matisos, la visió que nosaltres, com a joves militants d’aquest moviment, tenim dels esdeveniments i història que ens ha portat fins aquí sense que per això s’estengui a nosaltres el desànim. Des de diferents procedències ideològiques i diferents sectors de l’aragonesisme entenem que ens uneix un projecte comú que és Aragó i per al qual hem de reconstituir el moviment. Valgui la nostra pluralitat per demostrar que és possible entendre i posar les bases d’un futur diferent al que porta ocorrent els últims deu anys i per això proposem alguns canvis urgents i necessaris.

La reconstitució del que fins ara hem conegut com a “aragonesisme polític” o moviment aragonesista, precisa necessàriament una renovació generacional, que no oblidi tot el que s’ha fet fins ara, per bé i per malament, però que prevalgui el relleu generacional especialment en un moment en què ésser jove és un actiu públic de primer nivell per a l’acció política. Considerem necessari superar la ruptura generacional que s’ha produït en el seny del moviment aragonesista. D’altra banda, el nou aragonesisme ha de tendir a donar resposta als nous reptes polítics del nostre present, a saber, al buidament del poder en els estats i les institucions, que han estat suplantades per altres de caràcter supranacional, és a dir, apostar per l’Europa dels Pobles. Així doncs, el nou aragonesisme ha de configurar un moviment sobiranista que reivindiqui el dret dels pobles a decidir sobre els seus propis assumptes, incloent aquí tots els diferents punts de vista en defensa de la sobirania del poble aragonès davant del procés globalitzador que ha provocat el buidament de competències i sobirania dels vells estats europeus.

S’ha de constituir un aragonesisme o sobiranisme obert i fins i tot, no excloent, que no es centri en les seves dinàmiques identitàries ni aspiri a representar o mobilitzar únicament una part de la població aragonesa. El nou aragonesisme ha de tendir a ser un discurs per a la majoria d’aragonesos i aragoneses. La nostra lluita és la de tota la població d’aquesta terra perquè les coses que demanem i que volem construir amb el sentir comú per a la pràctica totalitat dels seus habitants. El aragonesisme es fa excloent, com tot tipus de polítiques quan se centra en les seves etiquetes pròpies i exclou a la resta amb aires de superioritat. No es tracta d’abandonar les idees d’esquerra i nacionalisme, sinó que del que es tracta és de no fer d’això la raó principal per la qual et donin suport o no. Es tracta que el teu diagnòstic sigui compartit per la resta de la societat i les teves propostes aplaudides.

Hem de ser capaços d’arribar a acords interns estables, duradors i que es respectin al voltant de la qüestió lingüística, doncs cap moviment aragonesista pot tenir futur de manera unitària si no té el seu correlat en un moviment cultural i lingüístic també unificat que discorri paral·lelament i sigui igualment potent.

El nou moviment aragonesista o sobiranista ha de treballar des del minut zero la qüestió feminista i no com una mera marca o eslògan buit. La tremenda masculinització que pateix el aragonesisme és conseqüència d’una falta per l’interès real en les qüestions de la dona i la falta d’interès per intentar incloure-les en les seves preses de decisions i processos interns. Les dones han de poder sentir-se partícips en aquest nou aragonesisme, i el nou discurs i imatge de la seva política ha de tractar d’unir als i les aragoneses al voltant del vector feminista.

S’ha de crear una acadèmia de la llengua plural, que superi la divisió de les grafies i es centri en la qüestió del model lingüístic, en la conservació i desenvolupament, amb acords vinculants per al conjunt del moviment.

I no hi ha millor manera de que sigui aplaudit el nostre discurs que millorant la comunicació, adaptant-se a les noves formes de comunicació i xarxes socials i mitjançant un sistema de contrapropaganda amb mitjans de comunicació propis. Això anirà necessàriament lligat a la qüestió de la regeneració interna del moviment, a la seva renovació generacional i al canvi en la imatge i en el significat dels seus principis polítics bàsics, perquè “aragonesisme” deixi de significar alguna cosa anyenca i “sobiranisme” deixi de ser una paraula malsonant. Hem d’invertir en la creació de lideratges politicosocials, sense que estiguem dient que calgui crear un líder a qui adorar sinó crear l’instrument per a la producció de lideratges i persones referencials davant la societat aragonesa. Això passa pel necessari debat intern en el moviment, amb el qual a més es refresca i actualitza constantment el moviment amb llocs de trobada comú i de relacions, però també en la presència mediàtica i pública encaminada estratègicament a incrementar la referencialitat.

És l’hora que tot aquell que senti l’aragonesisme es mobilitzi per construir un moviment jove, plural i participatiu en el qual no s’exclou a ningú independentment de les sigles sota les que lluiti.

Signat.:

Chobentú Aragonesista

Purna

 

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Purna Aragón