SOCIALISMO ARAGONÉS #1 – Clase Trabajadora, futuro y mercado laboral. Miguel Alcubierre

3 June, 2015

Con la mera modificación de un contrato, no se crean empleos nuevos, un empresario contrata cuando lo necesita y plantillas consolidadas podrían desaparecer para ser sustituidas por trabajadores precarizados.

El Gobierno de Mariano Rajoy lleva insistiendo meses que se ha iniciado ya la larga y costosa recuperación de la Economía española; mucho se ha especulado y hablado sobre la veracidad o no, y en qué grado, de esta afirmación. Incluso el presidente ha llegado a interrumpir sus vacaciones para reafirmar su apuesta por las reformas para alcanzar mayores cotas de crecimiento y creación de empleo.
Por mucho que Guindos nos anuncie que durante el 2015 se duplicará la creación del empleo, que en los sectores más productivos aumentarán los salarios y que el PIB se acercará al 1,5% como militantes socialistas y comunistas se debe ser consciente que el ciclo actual del Capitalismo en el que Europa lleva inmerso desde 2007 acabará pasando, pero nunca se deberá creer que sus índices sobre los que el Capital basa su desarrollo sean válidos para la Clase Trabajadora. Debemos por ello conocer qué es el Capital, cómo funciona y que nos tiene preparado ante su nuevo ciclo que se abre en el Estado Español y la Unión Europea.

Entre la Clase Trabajadora este nuevo escenario que nos abren es prácticamente desconocido; se asume que habrá cambios para mal, y que la situación de los y las trabajadoras continuará empeorando durante los próximos años. El ministro de Guindos nos anunció en noviembre del año pasado que la reforma laboral, con la reducción a 4 tipos de contratos (indefinido, temporal, de formación y prácticas), no contemplaba el modelo de mini jobs del modelo laboral alemán: «No tiene nada que ver». Sin embargo, sólo un mes después el Gobierno, animado por el presidente de la CEOE Joan Rosell que afirmó que «el contrato a tiempo parcial se va a convertir en el contrato estrella de la recuperación económica», manifestó su apuesta por los mini jobs como fórmula para reanimar la creación de empleo en España y que ya recomendó el BCE al gobierno español en 2011.

Probablemente no se use más la denominación de mini jobs por parte del Gobierno, ni por la oposición parlamentaria y ni por los medios de comunicación ante su connotación negativa; no obstante asumamos que se implementarán como tal y por ello en primer lugar debemos conocer cómo y porqué surgió en Alemania hace 11 años.
La característica principal de los mini jobs es que son contratos de máximo 15 horas semanales y de baja remuneración, 400 euros al mes (1). Este contrato fue desarrollado para mantener activa a la población con baja cualificación, alta temporalidad y estacionalidad (camareros, limpiadoras y limpiadores, cuidadores de niños o ancianos, repartidores, pintores,…). No obstante, todo tipo de personas (independientemente de su edad, formación y experiencia) están optando a trabajos vía este contrato, especialmente jóvenes y parados de larga duración (2). Ante una situación de extrema necesidad, en la que las y los trabajadores necesitan medidas de urgencia se contempla los mini jobs como una forma de no desengancharse del mercado laboral y seguir cotizando para la pensión de jubilación. Asimismo, el porcentaje de desempleados se reduce artificialmente precarizando a las y los trabajadores contratados vía este contrato.

¿Cuáles han sido las consecuencias de este marco laboral creado en Alemania en 2003?

Según el Informe Social de 2013, hecho público el 27 de noviembre de 2013 por la Oficina Federal de Estadística (Destatis), a pesar de que nunca antes ha habido tantas personas empleadas en Alemania (en 2012 fueron 41,5 millones, la mayor cifra de su historia) el número de personas en riesgo de pobreza aumenta día a día.
A pesar de estas «buenas» cifras, la realidad nos dice que los alemanes están sufriendo una dura etapa de su historia. El volumen de trabajo se ha situado a niveles de principio de los años 90, según el Informe Social de 2013 realizado por la Oficina Federal de Estadística; lo que implica una menor producción y un gran revés para el Gobierno alemán al empeorar su Balanza de Pagos. Este informe explica que la causa de esta situación ha sido el constante descenso de la media de horas trabajadas por persona durante los últimos 20 años. Ante esta situación, gracias a la masiva implantación de los mini jobs y por la falta de otro tipo de ofertas laborales, más y más ciudadanos alemanes han tenido que aceptar esta opción (voluntariamente o por no disponer de más alternativas) de empleo a tiempo parcial.

Con cierto punto irónico, a esta situación obtenida en Alemania se le ha llegado a nombrar como el segundo «milagro alemán» (3) en el que como se ha mencionado anteriormente se ha producido un gran aumento del empleo, pero también bajadas importantes del PIB (4).
Este «milagro alemán» no ha traído más que miseria y exclusión social a la clase trabajadora alemana. El Informe Social de 2013 se ha demostrado que la población en riesgo de caer en la pobreza (se considera «pobres» a aquellos que percibieron menos de 980 euros al mes) creció del 15,2% de 2007 hasta el 16,1% en 2011. La franja de edad donde más se acusó el aumento de «pobres» fue la de entre 55 y 64 años, donde se pasó del 17,7% de 2007 al 20,5% en 2011. Esta pauperización en los últimos años de la clase trabajadora ha tenido un impacto brutal y directo en la expectativa de vida de las y los alemanes; entre los hogares de rentas más bajas, la esperanza de vida de los hombres es once años menor y de las mujeres ocho años menor con respecto a los hogares de rentas más altas.

Últimos grandes pasos para una mayor precarización de la juventud

El trabajo precarizado no nos es ajeno. Contratos en prácticas, contratos con beca, contratos por unas pocas horas, contratos mercantiles, etc. han curtido y desgastado a niveles insospechados hace no tantos años a una juventud desesperanzada que no puede atisbar salida alguna a su precarizada situación.
Los cambios introducidos en la reforma laboral de 2012 supusieron el último gran punto de inflexión para la juventud trabajadora, siendo la causa de que durante 2013 se duplicarán los contratos de formación, ante la justificada necesidad social de recuperar la figura de aprendiz para subsanar la increíblemente alta cifra del paro juvenil. Durante el año 2013, los contratos de formación y prácticas han aumentado en un 94%, ofreciendo a los y las jóvenes la posibilidad de aprender un oficio y ofrecerles la posibilidad de encontrar un trabajo. Pero ante estos aparentemente bienintencionados ajustes han propiciado que más y más empresarios se acojan a este tipo de contratación de personal. Pero para lo que inicialmente estaba dirigido para jóvenes de entre 16 y 21 años, ante la profunda necesidad de la clase trabajadora, jóvenes formados y preparados de hasta 30 años se ven obligados de aceptar contrataciones de este tipo bajo la avaricia sin escrúpulos de la patronal. Para las personas con discapacidad, que ya de por sí sufren una profunda situación de discriminación social y laboral, no existe ningún límite de edad para que sean contratados en formación en cualquier momento a lo largo de toda su vida profesional. Por otra parte, al haber aumentado de 2 a 3 años el máximo de vinculación contractual a través de este contrato (no es descartable que este límite aumente próximamente) permite y fomenta que la patronal mantenga un año más a jóvenes que cobran un sueldo inferior al que merecería por el trabajo realizado. Según la legislación vigente, con el contrato en formación se debe cobrar como mínimo el 75% del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) durante el primer año y el 85% durante el segundo y el tercero.
Finalmente, a parte de estas ventajas contractuales para la patronal, esta recibe incentivos y bonificaciones que pueden llegar al 100% en las cuotas que deben bajar a la Seguridad Social por las personas que tienen trabajando bajo este contrato. De esta forma a parte de la gran plusvalía generada por el o la joven trabajadora, recibe una retribución por el mero hecho de haberla contratado.

Futuro del mercado laboral en el Estado Español

El Gobierno Español se encuentra ante la tesitura que tras los duros recortes de todo tipo desde el FMI y la UE se le hostiga para que haga algo ante la gran lacra del paro, al mismo tiempo que le felicitan por los buenos resultados macroeconómicos obtenidos recientemente.
Desde los responsables económicos existe el convencimiento de que la extensión y regulación de la contratación a tiempo parcial y de jornada reducida constituye la vía más rápida para la creación de puestos de trabajos y reducir las altas tasas de desempleo, especialmente las sangrantes cifras de paro juvenil. Como afirmó Fátima Báñez a finales de 2013 «Será una primera fase de transición de los desempleados hacia la contratación fija a tiempo completo», con la previsión de que en el Estado Español haya creación de empleo neto a partir de finales de 2014 gracias a la confianza depositaba por parte del Gobierno en la extensión significativa de los contratos de jornada reducida en el mercado laboral.
¿Y qué debemos esperar en los próximos meses con respecto a los planes del gobierno de Mariano Rajoy? Los contratos temporales e incluso los contratos por horas tal como han estado regulados ya permitían una absoluta flexibilidad al empleador. Los últimos cambios en la legislación laboral no han creado empleo; y lo que con probabilidad veremos será un «efecto desplazamiento». Los contratos temporales actuales serán sustituidos por mini jobs (o el nombre que se les quiera dar), ocasionando a corto plazo que unos trabajadores sean sustituidos por otros en situación de desempleo. Con la mera modificación de un contrato, no se crean empleos nuevos, un empresario contrata cuando lo necesita y plantillas consolidadas podrían desaparecer para ser sustituidas por trabajadores precarizados.
Estos trabajadores «nuevos» lo harán por salarios más bajos, con peores cotizaciones y prestaciones. A pesar de la «tarifa plana» del Gobierno el objetivo es la reducción del pago a la Seguridad Social, por lo que muchas trabajadoras y trabajadores –especialmente en el Sector Servicios– verán que sus nuevos contratos parciales supondrán jornadas completas en la que la mitad del pago será en negro. Para otras muchas personas su supervivencia pasará por el pluriempleo, lo que aumentará la demanda de trabajo. Igualmente destacable es la volatilidad laboral que se generará como consecuencia directa de todo lo anterior, esta condenará a la Clase Trabajadora una protección social inferior, y que en tiempos difíciles (o según diversos intereses político-económicos) estos empleos se podrán destruir con facilidad.
Asimismo, aumentará la dualidad del mercado de trabajo generando un estado de excepción laboral. Podrá existir un bajo porcentaje de la población que estuviera a enorme distancia del resto en términos de salarios y derechos laborales; los nuevos contratos que veremos nunca serán contratos de transición a un empleo estable, gran parte de estos mini jobs acabarán enquistándose ocasionando que hasta previsiblemente un 80% de las trabajadoras y trabajadores no lograrán salir del círculo de la precariedad.
En la actualidad de los aproximadamente 2,3 millones de personas que trabajan a tiempo parcial, 1,8 de ellas son mujeres. Una mayoría, en torno a 1 millón, de estas mujeres trabaja con este tipo de contrato por no haber podido encontrar un empleo mejor; y casi 300.000 mujeres por verse obligadas a compatibilizarlo con el cuidado de ancianos, niños o personas dependientes. (por tan sólo 10.000 hombres). Con lo que avanzándose en la regulación de la precarización laboral se ahondaría en una discriminación laboral indirecta hacia la mujer; con la degradación de la calidad de los contratos parciales y temporales, consecuentemente empeorarán las prestaciones y las cotizaciones generadas de cara a la jubilación de cientos de miles de mujeres.
Se debe hacer hincapié que la práctica totalidad del tejido empresarial aragonés está constituido por pymes y micro pymes. Las grandes empresas, las multinacionales y transnacionales que operan en nuestro territorio tienen gran parte de su facturación y tributación fuera de Aragón y/o de España, por lo que poco les importa que caiga nuestro poder adquisitivo. En su flexibilidad y adaptación buscan constantemente mercados donde mantener y aumentar sus niveles de plusvalía, pero para los autónomos y pymes aragonesas esta situación de empobrecimiento de la sociedad arruina a esta «olvidada» parte de la Clase Trabajadora.

A principios de año se hizo público que 14.000 aragonesas no han trabajado nunca (un 10% de las paradas de Aragón), la mayoría de ellas jóvenes; en 2007, apenas 2.500 personas se encontraban en situación de desempleo sin haber trabajado nunca. Las perspectivas para este colectivo, como para el resto de las trabajadoras y trabajadores de nuestro país, de encontrar un empleo ya sea digno o precario son reducidas. Desde muchos frentes mediáticos se nos intenta domesticar, se quiere que reduzcamos nuestras expectativas laborales y sociales, y que de una vez por todas superemos el Estado del Bienestar tal como era asumido hasta hace unos pocos años. En este sentido, el último ataque informativo ha sido lanzado por el BBVA Research en el que se anuncia que España no recuperará los niveles de empleo previos a la crisis hasta 2025; diversas fuentes de todo tipo (Fundiciones de Entidades Financieras, Gobiernos, empresarios, empresas inmobiliarias,…) han ido retrasando esa fecha de «recuperación» a lo largo de los distintos años de Crisis. Innegablemente se ha reducido los niveles de conformidad de la Clase Trabajadora hasta límites nunca pensados, forzándonos a la asimilación de nuestro propio empobrecimiento y/o a la emigración.
En nuestra mano está la mera aceptación del futuro que se ha diseñado para nosotras, que no es otra que el desplazamiento de la creación de Riqueza a otras partes del mundo en esta nueva etapa del Capitalismo homogeneizando los niveles de empobrecimiento; o desengancharnos de esta locomotora sin frenos que es el Capitalismo mediante la solidaridad de Clase, el trabajo colectivo, el internacionalismo proletario y la organización política y sindical hacia el empoderamiento popular.

Notas:
(1) Alemania no contará con un salario mínimo hasta 2015, y que será de de 8,5 €/h; en noviembre fue acordado entre el SPD y el CDU para formar la coalición que permitió a Angela Merkel seguir como canciller tras las elecciones de septiembre de 2013. Más información AQUÍ
(2) Ya un 22% de la población alemana tienen este tipo de contratos. Un 37% son personas sin titulación, un 33% jóvenes entre 15 y 24 años y 33% mujeres. Fuente: Informe Social de 2013, Oficina Federal de Estadística (Destatis)
(3) Wirtschaftswunder o milagro económico se empleó en el periódico británico The Times en 1950 refiriéndose a la rápida reconstrucción y desarrollo de las economías de Alemania Occidental y Austria tras el fin de la Segunda Guerra Mundial.
(4) Evolución del PIB Alemán. Fuente: Eurostat

SA #1 economia alemana

Se debe tener en cuenta que el PIB y su evolución nunca marcarán la calidad de vida de la clase trabajadora, ni su nivel de gasto y ahorro. Es un índice netamente capitalista que no tiene sentido alguno dentro del Socialismo.

 

 

 

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Purna Aragón