14 de febrero ¡No al amor romántico! #AragónFeminista

14 February, 2015

Hoy, sábado 14 de febrero, tiene lugar la celebración del amor romántico por antonomasia: San Valentín. Como organización juvenil, mostramos nuestro rechazo a esta festividad que perpetúa el romanticismo, uno de los mecanismos de los que se sirve el heteropatriarcado para seguir sometiendo a la mujer, pues este fomenta la dependencia de esta hacia el “amor” del hombre. Desde pequeñas nos educan para que  busquemos a nuestra media naranja, a nuestro príncipe azul, nos dicen que el amor nos hará completas, que no seremos exitosas si nos “quedamos solas”; el romanticismo, en definitiva, no es más que otra forma de esclavitud.

            El amor romántico se apoya en una retahíla de premisas del tipo “el amor todo lo puede”, “los celos demuestran amor” o “quien bien te quiere, te hará llorar”, que nos repiten sin parar en la televisión, en canciones, en poemas y que muchas mujeres aceptan como dogmas; este tipo de ideas inculcadas en el imaginario cultural son las causantes de que las mujeres acepten vejaciones físicas, verbales o psíquicas; son estos maltratos los eslabones de la cadena con los que nos sometemos a este tipo de amor. Asumir este tipo de amor como el único amor “verdadero”, “viable”, supone que aceptemos los roles tradicionales del heteropatriarcado, pues el amor romántico no aboga por una mujer independiente, sino que eterniza la imagen de “mujer sometida, débil y sumisa”. Pero esta no es la única cara del amor romántico, pues este también convierte a las mujeres en fábricas de reproches y chantajes: estas esperan recibir todo el amor que dan y, al ver que la relación no sigue el curso que ellas anhelan, se llegan a situaciones de frustración y de mayor dependencia. Este cúmulo de situaciones románticas desemboca -en caso de infidelidades o del fin de la relación- en infelicidad, en depresiones o en la soledad de la mujer (que ha cortado todo tipo de relaciones para centrarse única y exclusivamente en su novio o marido).

            Este tipo de relaciones no solo las fomenta, como hemos visto, el plano cultural sino que también las alienta el plano económico: la desigualdad en este ámbito hace que muchas mujeres tengan una relación de necesidad hacia el hombre, pues necesitan de su salario para mantenerse. Si hubiese igualdad real (no como la que nos intentan vender) en todos los niveles de la sociedad, las mujeres no serían dependientes económicamente de los hombres y el amor romántico se quedaría cojo. Es, precisamente, esa relación económico-amorosa la que hace concebir el amor como una relación de posesión, de propiedad privada: “tú eres mía”, “tú eres mío”; de esta idea de posesión nacen los celos, otro de los bastiones en los que se asienta el amor romántico y que, lejos de reflejar el amor que se siente por la otra persona, muestran esa dominación tan característica del amor romántico.

            Nosotras abogamos por un amor libre en el que no haya una relación de dominante y dominado, sino una relación en la que cada miembro sea igual. Denunciamos cualquier relación celosa, pues esta es otra forma de violar la libertad de la otra persona. Defendemos el amor “arromántico” ya que entendemos que esta es otra forma de luchar contra el heteropatriarcado y contra el capitalismo (porque, no nos engañemos, es a este sistema económico al que más le favorece perpetuar el amor romántico). En definitiva, recuerda, que “quien bien te quiere, te quiere libre”.

 

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Purna Aragón